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jueves, 29 de noviembre de 2012

Ya casi poco.

Han pasado algunos meses que deje de escribir en mi blog y hoy lo retomo gracias a un articulo que lei en www.matuk.com escrito por el Ingeniero La_Morsa.

En verdad tengo tantas cosas que decir, pero como ser humano, a veces soy tan estricto con mi manera de expresarme que no me doy la libertad de soltar las cosas tal cual las estoy pensando, trato de hacer las cosas con poesía, trato de que cada palabra escrita tenga un mensaje sublime para la vista del lector.

Pero esta vez sera diferente, solo dejare que mis dedos se deslicen por el teclado y manifestare que estoy muy emocionado de que mi segundo hijo viene en camino, estará con nosotros el próximo mes de febrero y la verdad es que aunque la emoción es mucha, también lo es la preocupación ya que no en este ultimo mes me he sentido un poco desequilibrado hablando de manera general.


Por el momento es todo lo que puedo compartirles, espero pronto tenerles mas noticias sobre mi.
Saludos.

miércoles, 15 de agosto de 2012

LOS 7 HÁBITOS DE LA GENTE ALTAMENTE EFECTIVA


No importa a cuántas personas supervises, hay una sola persona a la cual puedes cambiar: a ti misma/o.

La mejor inversión que puedes hacer, entonces, es mejorarte a tí misma/o desarrollando los hábitos que te harán mejor persona y mejor gerente.

Si quieres cambiar una situación, tienes que comportarte en forma distinta a como lo haces habitualmente. pero para cambiar tu comportamiento, debe antes modificar tus paradigmas, o sea, tu forma de interpretar el mundo.

 “Los 7 hábitos” presentan una nueva forma para cambiar estos paradigmas, al instaurar nuevos hábitos que te permitirán escapar de la inercia y encaminarse hacia sus objetivos.

Los tres primeros hábitos tratan del auto-dominio. es decir, están orientados a lograr el crecimiento de la personalidad para obtener la independencia.

Los siguientes tres hábitos tratan de las relaciones con los demás – trabajo en equipo, cooperación y comunicaciones; están orientados a lograr la interdependencia.

Finalmente, el hábito siete, se refiere a la renovación continua que te llevará a entender mejor los hábitos restantes.

Los siete hábitos de la gente altamente efectiva son:

Ser pro activa/o: libertad de poder escoger nuestra respuesta ante los estímulos del medio ambiente. tomar responsabilidad de nuestros actos.

Comenzar con un fin en mente: hace que nuestra vida tenga razón de ser, la visión permite que nuestras acciones este dirigidas a lo verdaderamente significativo en nuestra vida.

Primero lo primero: permite librarnos de la tiranía de lo urgente para dedicar tiempo a lo verdaderamente importante que nos permite llevar a cabo la visión del hábito anterior.

Pensar en ganar-ganar: los negocios son negocios cuando todas las partes intervinientes ganan. balancea la consideración con los demás, sienta las bases para la convivencia con las otras personas.

Busca comprender primero y después ser comprendida/o: el respeto a los demás es la clave para las relaciones humanas efectivas y posibilita llegar a acuerdos de tipo ganar – ganar.

Sinergiza: es el resultado de cultivar la habilidad y la actitud de valorar la diversidad de ideas, trabajo en equipo e innovación.

La sierra: es el hábito de la auto-renovación, el mantenimiento básico necesario para mantener los hábitos restantes funcionando adecuadamente. implica renovarnos física, mental y espiritualmente para ser efectivos en los diferentes roles de nuestras vidas.

Este maravilloso libro de Stephen R. Covey ejemplifica este hábito con una historia donde un leñador joven que era muy bueno cortando árboles, reta al leñador más viejo (que tenía fama de ser el mejor) a ver quien cortarba más árboles en una jornada.

El leñador joven comenzó con todas su fuerzas y lo hacía muy bien, de vez en cuando iba a echarle un vistazo al viejo leñador y lo veía de espaldas sentado, y pensaba, este está viejo y no me va a ganar, cuando termino la jornada el viejo leñador había derribado muchos más árboles que el joven. pero ¿cómo? si yo te veía descansando, a lo que el otro respondió: no descansaba, afilaba mi sierra…

Posteriormente, Covey introduce un octavo hábito:

Encuentra tu propia voz y haz que tu voz inpire a otras personas a encontrar la suya. animar hacia la “grandeza” significa actuar con integridad y ayudar e inspirar a los otros a hacer lo mismo.

Inspirador ¿verdad?

Si gustas descargar este maravilloso libro te dejo la liga:

viernes, 10 de agosto de 2012

¿PORQUE EXPLORAR EL ESPACIO?



En 1970, una monja radicada en Zambia y llamada Hermana Mary Jucunda escribió al doctor Ernst Stuhlinger, entonces director asociado de ciencia en el Centro de Vuelos Espaciales Marshall de la NASA, en respuesta a sus investigaciones sobre una misión tripulada a Marte.  Concretamente, preguntó cómo podía sugerir que se gastasen miles de millones de dólares en un proyecto así en un tiempo en el que tantos niños morían de hambre en la Tierra.

Stuhlinger envió a la Hermana Jucunda la siguiente carta de explicación junto con una copia de Earthrise, la fotografía-icono de la Tierra tomada en 1968 por el astronauta William Anders desde la luna (también incluida en esta carta).  Su estudiada respuesta fue más tarde publicada por la NASA bajo el título de “¿Por qué explorar el Espacio?”

6 de mayo de 1970

Estimada Hermana Mary Jucunda,

Su carta ha sido una de tantas que me llegan cada día, pero me ha conmovido más profundamente que todas las demás porque viene de una mente inquieta y un corazón compasivo. Intentaré responder a su pregunta lo mejor que pueda.

Primero, sin embargo, me gustaría expresarle la gran admiración que siento por usted y por sus valientes hermanas, porque están ustedes dedicando sus vidas a la más noble causa del hombre: ayudar a sus semejantes necesitados.

Pregunta en su carta cómo puedo sugerir que se gasten miles de millones de dólares en un viaje a Marte, en un momento en el que muchos niños mueren de hambre en la Tierra.

Sé que no espera usted una respuesta como “¡Oh, no sabía que había niños muriéndose de hambre, pero desde ahora dejaremos de explorar el espacio hasta que la humanidad haya resuelto ese problema!” En realidad, sé de la existencia de niños hambrientos mucho antes de saber que un viaje al planeta Marte es técnicamente posible. Sin embargo, como muchos otros, creo que viajar a la Luna, y luego a Marte y otros planetas, es una aventura que debemos emprender ahora, e incluso creo que ese proyecto, a la larga, contribuirá más a la solución de esos graves problemas que tenemos aquí en la Tierra que muchos otros potenciales proyectos de ayuda que se están debatiendo y discutiendo año tras año, y que son tan lentos a la hora de proporcionar ayuda tangible.

Antes de intentar describir en más detalle cómo nuestro programa espacial contribuye a la solución de nuestros problemas en la Tierra, me gustaría relatarle brevemente una supuesta historia real. Hace 400 años, vivía un conde en una pequeña aldea de Alemania. Era uno de los condes benignos, y daba gran parte de sus ingresos a los pobres de su aldea. Eso era muy de agradecer porque la pobreza abundaba en los tiempos medievales y había epidemias de plaga que asolaban con frecuencia el campo. Un día, el conde conoció a un extraño hombre. Tenía una mesa de trabajo y un pequeño laboratorio en su casa, y trabajaba duro durante el día para poder permitirse algunas horas de trabajo en su laboratorio por las noches. Tenía lentes pequeñas hechas de trozos de vidrio; montaba las lentes en tubos y usaba esos aparatos para mirar objetos muy pequeños. El conde estaba particularmente fascinado por las minúsculas criaturas que podían observarse con grandes aumentos, y que nunca antes habían sido vistos. Invitó al hombre a mudar su laboratorio al castillo, a convertirse en un miembro de su casa y a dedicar desde entonces todo su tiempo al desarrollo y perfeccionamiento de sus aparatos ópticos como empleado especial del conde.

Los aldeanos, sin embargo, se enfadaron cuando se dieron cuenta de que el conde estaba desperdiciando su dinero en lo que ellos consideraban una payasada sin sentido. “¡Sufrimos por la plaga,” decían, “mientras le paga a ese hombre por un hobby sin utilidad!” Pero el conde permaneció firme. “Os doy tanto como puedo,” dijo, “pero también apoyaré a este hombre y a su trabajo, porque creo que un día algo útil saldrá de ello.”

Realmente, salieron cosas muy útiles de ese trabajo, y también de trabajos similares hechos por otros en otros lugares: el microscopio. Es bien sabido que el microscopio ha contribuido más que cualquier otro invento al progreso de la medicina, y que la eliminación de la plaga y de muchas otras enfermedades contagiosas en todo el mundo es en buena parte el resultado de los estudios que el microscopio hizo posibles.

El conde, al reservar algo de su dinero para investigación y descubrimiento contribuyó mucho más al alivio del sufrimiento humano que lo que hubiera conseguido dando a su comunidad asolada por la plaga todo lo que pudiera ahorrar.

La situación que afrontamos hoy es similar en muchos aspectos. El Presidente de los Estados Unidos gasta unos 200.000 millones de dólares en su presupuesto anual. Ese dinero va a sanidad, educación, servicios sociales, renovación urbana, autopistas, transportes, ayuda al exterior, defensa, conservación, ciencia, agricultura y muchas instalaciones dentro y fuera del país. Aproximadamente el 1,6% de este presupuesto nacional se destina este año a la exploración espacial. El programa espacial incluye el Proyecto Apolo y muchos otros proyectos más pequeños en física espacial, astronomía espacial, biología espacial, proyectos planetarios, proyectos de recursos de la Tierra e ingeniería espacial. Para hacer posible este gasto en el programa espacial, el contribuyente norteamericano medio con ingresos de 10.000 dólares paga unos 30 dólares de sus impuestos para el espacio. El resto de sus ingresos, 9.970 dólares, queda para su subsistencia, recreo, ahorros, otros impuestos, y todos sus demás gastos.

Probablemente usted se preguntará: “¿por qué no coge 5, o 3, o 1 dólar de esos 30 dólares para el espacio que el contribuyente norteamericano medio está pagando, y envía esos dólares a los niños hambrientos?” Para responder a esa cuestión, tengo que explicarle brevemente cómo funciona la economía de este país. La situación es muy similar en otros países. El gobierno consiste en un número de departamentos [ministerios] (Interior, Justicia, Sanidad, Educación y Servicios Sociales, Transporte, Defensa y otros), y las oficinas [bureaus] (Fundación Nacional para la Ciencia, Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio, y otras). Todos ellas preparan sus presupuestos anuales según sus misiones asignadas, y cada una de ellos defiende su presupuesto frente a una supervisión extremadamente severa por parte de las comisiones del Congreso, y frente a una fuerte presión de ahorro por parte de la Oficina Presupuestaria y del Presidente. Cuando los fondos son finalmente asignados por el Congreso, solamente pueden gastarse en las partidas presupuestarias especificadas y aprobadas en su presupuesto.

El presupuesto de la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio, por supuesto, solamente puede contener partidas directamente relacionada a la aeronáutica y al espacio. Si ese presupuesto no fuese aprobado por el Congreso, los fondos propuestos no estarían disponibles para nadie más; sencillamente no serían gravados al contribuyente, a menos que alguno de los otros presupuesto hubiese obtenido la aprobación para un aumento específico, que entonces absorberían los fondos no gastados en el espacio. Se dará usted cuenta, a partir de este breve discurso, que el apoyo a los niños hambrientos, o más bien un apoyo adicional a lo que los Estados Unidos ya está contribuyendo para esa misma noble causa en la forma de ayuda al exterior, solamente puede obtenerse si el departamento apropiado solicita una asignación para este fin, y si esa asignación es aprobada por el Congreso.

Puede usted preguntarse si yo, personalmente, estaría a favor de una acción así por parte de nuestro gobierno. Mi respuesta es un rotundo sí. De hecho, no me importaría en absoluto si mis impuestos anuales fuesen aumentados un cierto número de dólares con el fin de alimentar niños hambrientos dondequiera que vivan.

Sé que todos mis amigos sienten lo mismo. No obstante, no podemos llevar a cabo un programa así simplemente desistiendo de nuestros planes de viajar a Marte. Al contrario, creo incluso que al trabajar para el programa espacial puedo hacer alguna contribución al alivio y eventual solución de problemas tan graves como la pobreza y el hambre en la Tierra. En el problema del hambre hay dos funciones básicas: la producción de comida y su distribución. La producción de alimentos por medio de agricultura, ganadería, pesca y otras operaciones a gran escala es eficiente en algunas partes del mundo, pero drásticamente deficiente en muchas otras partes. Por ejemplo, podrían utilizarse mucho mejor grandes extensiones de terreno si se aplicasen métodos eficientes de control de cuencas fluviales, uso de fertilizantes, pronósticos meteorológicos, evaluación de fertilidad, programación de plantaciones, selección de campo, hábitos de plantación, cadencia de cultivos, inspección de cosecha y planificación de recolecciones.

La mejor herramienta para mejorar todas esas funciones, sin duda, es el satélite artificial en órbita terrestre. Dando vueltas al mundo a gran altitud, puede explorar grandes zonas de terreno en poco tiempo; puede observar y medir una gran variedad de factores que indican el estado y las condición de cosechas, suelo, sequías, precipitaciones, nieve, etc, y puede enviar esta información por radio a las estaciones de tierra para su buen uso. Se ha estimado que incluso un sistema modesto de satélites terrestres equipados con sensores, trabajando en un programa de mejora agrícola a escala mundial, aumentaría el tamaño de las cosechas en el equivalente de muchos miles de millones de dólares.

La distribución de alimentos a los necesitados es un problema completamente diferente. La cuestión no es tanto de volumen de transporte como de cooperación internacional. El gobernante de un país pequeño puede sentirse incómodo ante la perspectiva de recibir grandes envíos de alimentos provenientes de un país grande, sencillamente porque tema que junto con los alimentos esté importando influencia y poder extranjeros. Me temo que un alivio eficiente del hambre no llegará a menos que las fronteras nacionales sean menos divisorias de lo que son hoy. No creo que el vuelo espacial consiga el milagro de la noche a la mañana. Sin embargo, el programa espacial se encuentra entre los agentes más poderosos y prometedores que trabajan en esa dirección.

Permítame tan sólo recordarle la reciente casi tragedia del Apolo 13. Cuando llegó el crucial momento de la reentrada de los astronautas, la Unión Soviética cortó todas las transmisiones rusas en las bandas de frecuencia usadas por el Proyecto Apolo para evitar cualquier interferencia, y los buques rusos se desplegaron en los Océanos Atlántico y Pacífico en caso de que se hiciese necesario un resca te de emergencia. Si la cápsula hubiera caído cerca de un buque ruso, los rusos sin duran habrían dedicado todos los esfuerzos necesarios para su rescate, como si fuesen cosmonautas rusos los que hubieran regresado del espacio. Si los viajeros rusos se encuentran alguna vez en una situación de emergencia similar, los norteamericanos harán lo mismo sin dudarlo.

Más alimentos gracias a estudios y valoraciones desde la órbita, y mejor distribución de alimentos gracias a la mejora en las relaciones internacionales, son tan sólo dos ejemplos de la profundidad con que el programa espacial hace mella en la vida sobre la Tierra. Me gustaría citar otros dos ejemplos: la estimulación del desarrollo tecnológico y la generación de conocimiento científico.

Los requisitos que deben imponerse a los componentes de una nave espacial que viaja a la Luna, en cuanto a alta precisión y fiabilidad extrema, no tienen precedentes en la historia de la ingeniería. El desarrollo de sistemas que cumplan esos severos requisitos nos ha proporcionado una oportunidad única para encontrar nuevos materiales y procesos, para inventar mejores sistemas técnicos, para procesos de fabricación, para alargar la vida de los instrumentos e incluso para descubrir nuevas leyes de la naturaleza.

Todo este conocimiento técnico recién adquirido también está disponible para su aplicación a tecnologías terrestres. Cada año, alrededor de mil innovaciones técnicas generadas en el programa espacial se abren camino a las tecnología terrestres, donde producen mejores electrodomésticos y equipos agrícolas, mejores máquinas de coser y radios, mejores barcos y aviones, mejores pronósticos del tiempo y avisos de tormentas, mejores comunicaciones, mejores instrumentos, mejores utensilios y herramientas para la vida diaria. Supuestamente, usted preguntará ahora por qué debemos desarrollar un sistema de soporte vital para nuestros viajeros lunares antes de que podamos construir un sistema sensor remoto para los pacientes del corazón. La respuesta es sencilla: los progresos significativos para la solución de los problemas técnicos se hacen con frecuencia no mediante una aproximación directa, sino estableciendo primero un objetivo desafiante que nos ofrece una fuerte motivación para el trabajo innovador, lo que dispara la imaginación y espolea a los hombres para que se esfuercen al máximo, y actúa como catalizador al inducir cadenas de otras reacciones.

El vuelo espacial cumple exactamente este papel. El viaje a Marte no será, ciertamente, una fuente directa de alimentos para los hambrientos. No obstante, conducirá a tantos nuevos procesos tecnológicos que los subproductos de este proyecto, por sí solos, valdrán muchas veces más que el coste de su implementación.

En adición a la necesidad de nuevos procesos tecnológicos, hay una necesidad creciente de conocimientos básicos de ciencias si queremos mejorar las condiciones de la vida humana sobre la Tierra. Necesitamos más conocimientos en física y química, en biología y fisiología, y muy particularmente en medicina para hacer frente a los problemas que amenazan la vida del hombre: hambre, enfermedades, contaminación de la comida y del agua, polución del medio ambiente.

Necesitamos que más jóvenes, hombres y mujeres, escojan ciencia como su profesión, y necesitamos más apoyo para esos científicos que tienen el talento y la determinación para enzarzarse en un trabajo científico fructífero. Deben tener a mano objetivos de investigación que supongan un desafío, y hay que proporcionarles suficiente apoyo para proyectos de investigación. De nuevo, el programa espacial, con sus maravillosas oportunidades para llevar a cabo estudios de investigación realmente magníficos en lunas y planetas, en física y astronomía, en biología y medicina, constituye un catalizador casi ideal que induce la reacción entre la motivación del trabajo científico, las oportunidades para observar fenómenos naturales excitantes y el apoyo material necesario para llevar a cabo el esfuerzo de investigación.

Entre todas las actividades dirigidas, controladas y financiadas por el gobierno norteamericano, el programa espacial es ciertamente la actividad más visible y probablemente la más debatida, aunque solamente consume el 1,6% del presupuesto, y es el 3 por mil (menos de un tercio de un uno por ciento) del producto interior bruto. No hay ninguna otra actividad equivalente en términos de estimulador y catalizador para el desarrollo de nuevas tecnologías e investigación en ciencias básicas. Podemos incluso decir al respecto que el programa espacial está asumiendo una función que, durante tres o cuatro mil años, ha sido la triste prerrogativa de la guerra.

¡Cuánto sufrimiento humano puede evitarse si las naciones, en lugar de competir con sus flotas de bombarderos y cohetes, compitiesen con sus naves espaciales para viajar a la Luna! Esta competición está llena de promesas de victorias brillantes, pero no deja espacio para la amargura de los vencidos que no conduce más que a la venganza y a nuevas guerras.

Aunque nuestro programa especial parece llevarnos lejos de la Tierra hacia la Luna, el Sol, los planetas y las estrellas, creo que ninguno de esos objetos celestes recibirá tanta atención y estudio por parte de los científicos espaciales como nuestra Tierra. Se convertirá en una Tierra mejor, no sólo por todo el nuevo conocimiento técnico y científico que usaremos para la mejora de la vida, sino también porque estamos desarrollando un aprecio más profundo hacia nuestra Tierra, hacia la vida y hacia el hombre.



La fotografía que le incluyo con esta carta muestra una vista de nuestra Tierra desde el Apolo 8 cuando estaba en órbita lunar en las navidades de 1968. De los muchos y maravillosos resultados del programa espacial hasta la fecha, esta imagen puede que sea la más importante. Abrió nuestros ojos al hecho de que nuestra Tierra es una hermosa y preciada isla en un vacío sin límites, y que no hay otro lugar en el que podemos vivir que la delgada capa superficial de nuestro planeta, bordeada por la desolada nada del espacio. Nunca antes reconoció tanta gente lo limitada que nuestra Tierra es en realidad, y lo peligroso que sería entrometerse en su balance ecológico. Desde que esta fotografía fue publicada, aumentan más y más las voces que avisan de los graves problemas con que se enfrente el hombre en nuestros tiempos: contaminación, hambre, pobreza, vida urbana, producción de alimentos, control de agua, superpoblación. No es casualidad que comencemos a ver la tremenda tarea que nos espera justo en el momento en que el joven programa espacial nos proporciona la primera buena mirada a nuestro propio planeta.

Por fortuna, la era espacial no sólo sujeta un espejo en el que podemos vernos a nosotros mismos, sino que también nos proporciona la tecnología, el desafío, la motivación e incluso el optimismo para atacar estas tareas con confianza. Lo que aprendemos en el programa espacial, creo, apoya del todo lo que Albert Schweitzer tenía en mente cuando dijo: “Miro al futuro no con preocupación sino con esperanza.”

Mis mejores deseos estarán siempre con usted y con sus niños.

Muy sinceramente suyo,

Ernst Stuhlinger


UN DECÁLOGO


1. Escucha la sabiduría de tu cuerpo, que se expresa por señales de comodidad e incomodidad. 

Cuando elijas cierta conducta, pregunta a tu cuerpo que siente al respecto. Si tu cuerpo envía una señal de inquietud física o emocional, ten cuidado. Si tu cuerpo envía una señal de comodidad y anhelo, procede.

2. Vive en el presente, que es el único momento que tienes. Mantén tu atención en lo que existe aquí y ahora.

Busca la plenitud en todo momento. Acepta lo que viene a ti total y completamente para que puedas apreciarlo y aprender de ello; luego déjalo pasar. El presente es como debe ser. Refleja infinitas leyes de la Naturaleza que te han traído hasta este pensamiento exacto, esta reacción física precisa. Este momento es como es porque el Universo es como es. No luches contra el infinito esquema de las cosas; por el contrario, sé uno con él.

3. Dedica tiempo al silencio, a meditar, a acallar el diálogo interior. 

En momentos de silencio, cobra conciencia de que estás recontactándote con tu fuente de conciencia pura. Presta atención a tu vida interior para que puedas guiarte por tu intuición, antes que por interpretaciones impuestas desde fuera sobre lo que conviene o no te conviene.

4. Renuncia a tu necesidad de aprobación externa. 

Sólo tú eres el juez de tu valer; tu meta es descubrir el infinito valor de ti mismo, sin dar importancia a lo que piensen los demás. Al comprender esto se logra una gran libertad.

5. Cuando te descubras reaccionando con enojo u oposición ante cualquier persona o circunstancia, recuerda que sólo estás luchando contigo mismo.

 Presentar resistencia es la reacción de las defensas creadas por viejos sufrimientos. Cuando renuncies a ese enojo te curarás y cooperarás con el flujo del universo.

6. Recuerda que el mundo de allí fuera refleja tu realidad de aquí dentro.

 Las personas ante las cuales tu reacción es más fuerte, sea de amor u odio, son proyecciones de tu mundo interior. Lo que más odias es lo que más niegas en ti mismo. Lo que más amas es lo que más deseas dentro de ti. Usa el espejo de las relaciones para guiar tu evolución. El objetivo es un total conocimiento de uno mismo. Cuando lo consigas, lo que más desees estará automáticamente allí; lo que más te disgusta desaparecerá.

7. Libérate de la carga de los juicios. 

Al juzgar impones el bien y el mal a situaciones que simplemente son. Todo se puede entender y perdonar, pero cuando juzgas te apartas de la comprensión y anulas el proceso de aprender a amar. Al juzgar a otros reflejas tu falta de autoaceptación. Recuerda que cada persona a la que perdones aumenta tu amor a ti mismo.

8. No contamines tu cuerpo con toxinas.

Ya sea por la comida, la bebida o por emociones tóxicas. Tu cuerpo no es sólo un sistema de mantenimiento de la vida. Es el vehículo que te llevará en el viaje de tu evolución. La salud de cada célula contribuye directamente a tu estado de bienestar, porque cada célula es un punto de conciencia dentro del campo de la conciencia que eres tú.

9. Reemplaza la conducta que motiva el miedo por la conducta que motiva el amor. 

El miedo es un producto de la memoria, que mora en el pasado. Al recordar lo que nos hizo sufrir antes, dedicamos nuestras energías a asegurarnos de que el antiguo sufrimiento no se repita. Pero tratar de imponer el pasado al presente jamás acabará con la amenaza del sufrimiento. Eso sólo ocurre cuando encuentras la seguridad de tu propio ser, que es amor. Motivado por la verdad interior, puedes enfrentarte a cualquier amenaza, porque tu fuerza interior es invulnerable al miedo.

10. Comprende que el mundo físico es sólo el espejo de una inteligencia más profunda. 

La inteligencia es la organizadora invisible de toda la materia y toda la energía; como una parte de esta inteligencia reside en ti, participas del poder organizador del cosmos. Como estás inseparablemente vinculado con el todo, no puedes permitirte el contaminar el aire y el agua del planeta. Pero en un plano más profundo, no puedes permitirte el vivir con una mente tóxica, porque cada pensamiento crea una impresión en el campo total de la inteligencia. Vivir en equilibrio y pureza es el más elevado bien para ti y para la Tierra.”

Deepak Chopra
SALUDOS.

miércoles, 8 de agosto de 2012

DIFERENCIAS LABORALES


Un jefe, para unos puede ser un modelo a seguir y, para otros, puede llegar a ser nefasto.

Analicemos las causas del problema y veamos cómo solucionarlo, evitando el abandono de la empresa en caso de una situación extrema.

Cuando es el empleado el causante de las discordias.

Es difícil atribuirnos como culpables de la situación. Pero si hacemos un ejercicio de reflexión y consideramos que nuestra actitud o aptitudes pueden provocar las constantes correcciones profesionales de nuestro líder, la solución es fácil: corregir nuestros propios errores.

Partamos de la base que el líder cuenta con la confianza de la empresa y la experiencia del puesto. Seamos sinceros, honestos y busquemos el equilibrio para hacer más fácil nuestro día a día en la empresa. Sepamos adaptarnos al equipo como competencia profesional y, mejorada la situación, mejorará nuestra capacidad laboral y rendimiento.

Cuando es el responsable del equipo el causante de las discordias.

Si es el temperamento, la forma de trabajar, las ordenes discordantes del jefe las que motivan nuestra ansiedad e incomodidad en el puesto, solo la razón desde la educación puede ser la fórmula del éxito.

Cuenta con la confianza de la empresa y la situación es como la del amigo envidioso, cuya relación se hace difícil, no imposible y es nuestro amigo desde la infancia. Todo es posible, con paciencia y sacando el denominador común de sus cosas positivas.

Conociendo a un líder incomodo, seremos capaces de prever sus actuaciones y adaptarnos a su modalidad de trabajo, aunque sea distinta de nuestras aptitudes normales.

Discrepancias entre jefe y colaborador.

Las más bonitas y útiles de los problemas con un jefe, aquellas que provocan disparidad de criterios entre unos y otros, aunque en ocasiones, las posturas sean demasiado distantes.

Motivará aprendizaje, disciplina y talento. Si tú eres el bueno, buscaras argumentos profesionales para demostrar tus capacidades profesionales, el líder las reconocerá y a la larga motivará tus reconocimientos profesionales ante los superiores inmediatos.

Si es él quien tiene razón en sus argumentos, estará realizando una labor formativa llena de experiencia profesional, labrando en ti, al mejor profesional del equipo. Has de ser modesto y reconocer sus aciertos.

Y si tu caso no está dentro de estas tres posibles situaciones, cual es tu situación?

martes, 7 de agosto de 2012

LA FORMULA PARA CREAR UN BUEN EQUIPO DE TRABAJO


Eres el responsable de un área de trabajo y contigo un grupo de personas con sus fortalezas y debilidades. Tú vas a trabajar como nadie, pero tu éxito profesional dependerá de cómo labore tu equipo de trabajo, en la suma de sinergias que deben cumplirse en todo equipo profesional.

No es un buen director de equipo quien más trabaja, sino aquel que hace que su equipo sea un único remo en la apuesta profesional establecida. Para conseguirlo se necesita suerte y trabajo, pero también un poco de psicología, entusiasmo y voluntad.






La suma de todo, consigue la fórmula del éxito.



Análisis del equipo

Antes que nada, debemos conocer al equipo, si ya nos lo hemos encontrado formado. Veamos la existencia de buen ambiente, tensiones, envidias o críticas. Busquemos las raíces, si existieran y conozcamos individualmente a cada componente. Conociendo sus fortalezas y debilidades, siempre será más fácil conseguir aumentar sus aspectos positivos, aminorando los negativos.

Conozcamos su estilo de trabajar y sus procedimientos. Analicemos sus comportamientos comunes y busquemos, en nosotros mismos, nuestras mejores fortalezas y momentos para revitalizar el entusiasmo y motivación necesaria, a un equipo de trabajo que puede estar pasándolo mal.

Busquemos la mejor fórmula para comunicar, confiar, rendir cuentas y reconocer a cada uno de  los componentes en la medida adecuada a su esfuerzo y dedicación.

La fórmula mágica.

La fórmula mágica del éxito en un equipo de colaboradores es básica. Solo debe existir: reconocimiento, un trabajo vivo y motivación.

Reconocimiento. El ser humano basa sus relaciones en el afecto. Una persona que se interesa por el compañero tiene la virtud de sentirse cerca de todos, de hacer sentir que los demás importan. Que sus problemas y su día a día, también trascienden al resto, con sus alegrías e infortunios.

Nuestro equipo de profesionales no son aquellos que trabajan para nosotros, sino aquellos con los que conseguimos nuestros éxitos, sin ellos poco o nada podemos hacer y ellos son muy importantes para todos. Tenemos que hacerles  saber que también son importantes para el líder del equipo.

Un trabajo vivo. No es necesario trabajar la jornada diaria continua. Cada día es diferente y surgen nuevas motivaciones y problemas. Hagamos partícipes al equipo de los aspectos positivos y negativos que surgen en el trabajo diario, en la fórmula de buscar soluciones comunes.

Hacemos sentir al equipo de trabajo: importantes y útiles participando en la búsqueda de soluciones a los problemas, aportando sus sugerencias y sus ideas. Todas son defendibles, algunas mejorables y otras adaptables. Busquemos entre todos la mayor riqueza al equipo de trabajo, para que este sea más productivo e íntegro en su quehacer diario.

Motivación o la lucha contra la monotonía. Qué bonito es creer que somos los mejores, pero ¿qué hacemos para ser los mejores?

Lo primero es motivación. Buscar las razones para seguir siendo los mejores o si no, las mejores formas para alcanzar ser los mejores. Luchar y trabajar con la ilusión de cada día es el mejor camino para llegar  más lejos y… lo reconocemos, que los esfuerzos no caen en saco roto, sino que somos conscientes que nos levantamos con ilusión, que trabajamos motivados y que conseguimos lo que nos proponemos.

¿Estamos de acuerdo?


Saludos.

domingo, 5 de agosto de 2012

Y UN DÍA, UN PRESIDENTE HABLÓ DE LO QUE TENIA QUE HABLAR


Quiero compartir con ustedes un discurso político. De los mejores que he escuchado hasta el momento.








Dijo José Mujica (Presidente de Uruguay):

Ustedes saben mejor que nadie que en el conocimiento y la cultura no sólo  hay esfuerzo sino también placer. Dicen que la gente que trota por la rambla, llega un punto en el que entra  en una especie de éxtasis donde ya no existe el cansancio y sólo le queda el placer. Creo que con el conocimiento y la cultura pasa lo mismo. Llega un punto donde estudiar, o investigar, o aprender, ya no es un esfuerzo y es puro disfrute.

¡Qué bueno sería que estos manjares estuvieran a disposición de mucha gente!


Les dejo el enlace para que lo puedan ver en Youtube:

http://youtu.be/Pa9lz7SV_7Q